Trabajo en Consulta

La ansiedad es el lenguaje de nuestro cuerpo mandándonos señales de que algo no está bien, algo que no estamos escuchando, y que estamos reprimiendo. Cuando reprimimos el dolor, no lo estamos digiriendo ni metabolizando. Continuamos con nuestra vida como si no pasara nada, desconectando de nosotros mismos, empujados por la inercia de la vida diaria. Nos hacemos expertos parcheando las sensaciones desagradables con conductas poco o nada resolutivas, como el abuso de sustancias como el alcohol, drogas o antidepresivos.

La ansiedad no viene a hacernos daño sin un motivo aparente. Viene a darnos un toque de atención en el oído para contarnos qué es lo que ya no nos está sirviendo. La cuestión es que solemos estar tan ocupados en lo que hay fuera de nosotros, que no nos paramos a contemplar lo que hay dentro, por lo que esa ansiedad cada vez nos hablará más fuerte, haciéndonos sentir mal, mareados, con sensación de ahogo, temblores, etc. Y es que simplemente, es nuestro yo queriendo hacerse escuchar.

Darse permiso de sentir, de escucharse, de ser vulnerable, nos hace conectar con nosotros mismos, que al fin y al cabo, es nuestra mejor compañía.

Muy unida a la ansiedad, nos encontramos con la depresión, caracterizada por la tristeza y la desgana por llevar a cabo nuestra vida diaria, falta de motivación por las cosas que antes nos hacían vibrar, y una visión pesimista de la vida y del futuro.

Para recuperar el equilibrio es necesario reconectarse con uno mismo y dejarse sentir, permitirle al dolor comunicarse con nosotros y entender qué nos está queriendo decir. Nos suele dar miedo escuchar esa voz interna, porque eso significa cambios, a veces dolorosos. Pero debemos ver la ansiedad y la depresión como posibilidades de evolución personales.

Desde mi consulta, trabajo promoviendo la salud a través de técnicas que ayudan a superar los episodios dolorosos de la vida, ofreciendo recursos que permiten desarrollar habilidades personales que posibilitan el crecimiento personal. Relacionarnos con nosotros mismos y con la sociedad en la que vivimos, incluida la familia, será un proceso más exitoso si contamos con un repertorio amplio de habilidades sociales.

Muchas de nuestras insatisfacciones vienen del desconocimiento de uno mismo. Vivimos condicionados por una serie de leyes morales que nos dictan cómo debemos comportarnos, sentir, proceder y vivir nuestra vida. Sólo cuando reconozcamos cuáles son nuestros esquemas erróneos, será cuando nos liberemos de ellos.

Y es que cuando clarificamos nuestros valores, conseguimos darle rumbo a nuestra vida, aceptando las cosas que sucedan en ella.

Conocerse y aceptarse a uno mismo, es el camino más apasionante de nuestra vida. Para ello, en consulta se trabajan entre otros puntos, con los siguientes:

  • Técnicas de relajación.
  • Mindfulness.
  • Desarrollo de habilidades sociales.
  • Técnicas para la resolución eficaz de conflictos.
  • Mejora de autoestima.
  • Clarificación de valores.
  • Establecimiento de objetivos.

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