Mucha gente acude a mi consulta con la autoestima rota porque están en una relación de pareja que no saben por qué, les hace sentir mal. Me preguntan si es normal que estén soportando determinadas cosas. No se atreven a ponerle nombre, pero lo tiene. Se llama maltrato psicológico, y está encubierto. Tanto, que no sabes cómo ni cuándo empezó.

El maltrato psicológico empieza de manera muy sutil, casi silenciosa. Pero un día sientes que tu relación tiene cierto sabor amargo, y nada de lo que haces, parece hacer volver aquella paz inicial. Algunas de las señales más sutiles pueden empezar incluso con “bromas”. Por eso sientes que no tienes derecho a enfadarte, porque total, es una broma. Te enfadas por todo, mujer. (Entiéndase que este tipo de maltrato es generalizado entre hombres y mujeres, pero he de reconocer, que mi experiencia laboral me ha traído muchos más casos de maltrato hacia las mujeres).

Tenemos entendido que este tipo de  maltrato empieza por insultos, pero esto es sólo la punta del iceberg. Debajo hay más, mucho más. Veamos alguna de las primeras señales de aviso:

  • Hace bromas de mal gusto a costa tuya para hacer la gracia a otra gente.
  • Te insulta de forma no agresiva con comentario tipo “que tontita te pones”.
  • Te invalida. Este es el punto sobre el que más podemos hablar. No te da derecho a sentir lo que sientes. Hace de menos tus necesidades y no las tiene en cuenta. Te dice que eres una exagerada, una egoísta y una desagradecida. Al fin y al cabo, nunca le entiendes.
  • Te ignora cuando le hablas.
  • Camina por delante de ti por la calle.
  • Se enfada sin motivo aparente.
  • Tiene explosiones de ira.
  • Te castiga con el silencio.
  • Te hace sentir que nunca haces lo suficiente. De hecho, a veces te suelta alguna de sus frases “puedes hacerlo mejor”.
  • No tiene en cuenta tus opiniones, ni en qué película ver, elegir las vacaciones o la compra del coche.
  • Le quita mérito a tus logros. De hecho, muchos se los debes a él, of course.
  • Te echa la culpa sistemáticamente por cualquier cosa que pase en el mundo. Sí, tú también eres la culpable del calentamiento global.
  • Le importan tres narices tus hobbies, aspiraciones y sueños. No le hables de ellos, porque le parecen tonterías. No te lo dirá, pero te lo hará sentir.
  • No es cariñoso. Sólo se lo currará un poco cuando quiere sexo, pero no mucho.
  • No se compromete contigo y tus cosas, pero tú si le debes compromiso y casi veneración.
  • Sus necesidades son más importantes que las tuyas. Faltaría más.
  • Su trabajo también, por supuesto.
  • Aplíquese lo mismo a sus problemas, cansancio, familia, hobbies. Siempre encontrará la manera de argumentar de que lo suyo es “más mejor” y más urgente.
  • No te da tu lugar. No cuenta contigo. No sois compañeros. Él decide y tú le sigues, porque aquí corta el bacalao él.
  • Siempre le dará la vuelta a la tortilla, y te hará creer que la mala eres tú.
  • Y si un día reclamas tu posición aquí viene la explosión, tú nunca le entiendes.
  • Porque él es una víctima. Trabaja mucho, aguanta mucho. Su jefe, su madre, sus hermanos, él siempre está solucionándole la vida a todos, y tú ahora exigiendo más. ¿Quién te has creído que eres? Y entonces:
  • Te grita.
  • Te insulta.
  • Te amenaza. Primero con dejarte porque le agobias. La palabra mágica. Ahora todo el mundo se agobia. (Pues madura, querido).
  • Después te grita en la cara haciéndote retroceder.
  • Y un día, si tienes suerte, te vas de casa antes de que llegue el primer empujón.

¿Te suena lo que te estoy contando?

Si sientes que cada vez te haces más pequeña a su lado, que no tienes el control de tu vida, que dependes de su estado de humor, que no tienes libertad para hablar con él de las cosas más nimias porque sabes que va a tener una mala reacción, no puedes contar con él, tienes miedo cuando entra por la puerta, tu autoestima está dañada, cada vez te cuesta más decidir sobre pequeñas cuestiones, te ríes menos, le excusas ante tu familia y amigos, o incluso has dejado de hacerlo ya, has dejado de elegir las vacaciones, los conciertos, y has dejado de hacer cosas que eran parte de ti antes de conocerlo,… amiga, da tres pasos atrás y media vuelta.

Protégete

¿Por dónde empezar?

1- Vamos a ponerle nombre a lo que está pasando. Estás con un maltratador.

2- Permítete el derecho de verbalizar tu realidad. Te está pasando, así que sácalo.

3- Empieza a reencontrarte contigo misma. Sana tu autoestima y toma el timón de tu vida.

Al principio igual te cuesta verlo. Pero con el tiempo pones las cosas en su sitio. Y la buena noticia, es que cuando das el paso de alejarte, el camino va a mejor. No te voy a decir que es fácil.  No lo es. Pero digamos que dejas de pisar piedras y espinas, y empiezas a caminar más ligera, a tu re-encuentro.

La parte más bonita de mi trabajo, es ver cómo mujeres, adolescentes, y chicos también, pasan de venir rotos a la primera consulta, para ir creciendo sobre sus propios pasos.

Se puede,  y lo que ves en el horizonte es la vida que te espera. No lo pienses.